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Un ropero vintage guarda más que ropa: guarda la carpintería de una época en la que los armarios se hacían para pasar de una generación a otra. En esta categoría hay actualmente 78 roperos vintage: armarios roperos de dos y tres puertas, roperos daneses de teca con barra y estantes, armarios de los años 20 con espejo y módulos holandeses de líneas rectas. Pastoe encabeza la oferta, seguida de Tomado y Topform, y aparece también el fabricante noruego Espen Greger Hagen, junto a piezas de origen desconocido con la misma calidad de construcción.
Los años 60 dominan la oferta, seguidos de los años 70 y 50, con algunos ejemplares de los años 20 para quien busque un mueble con más presencia. La madera es el material principal, acompañada de vidrio en espejos y puertas, latón en tiradores y cerraduras, y metal y plástico en herrajes y detalles.
Cada ropero pasa por nuestro equipo de curación, y la ficha indica alto, ancho y fondo, número de puertas y distribución interior. Puede comprar al momento o hacer una oferta al vendedor, y un transportista de muebles se encarga de la entrega asegurada en cualquier país de Europa.
Un ropero de los años 20 es macizo, alto y con frecuencia decorado con molduras, cornisa y un espejo biselado en la puerta central; la madera es roble o nogal y las puertas cierran con llave. El ropero de los años 60 es más bajo y ligero, de teca o chapa de abedul, con puertas lisas, patas cónicas o zócalo discreto y un interior pensado para la ropa colgada. Uno impone presencia; el otro se integra.
Pida al vendedor un vídeo corto abriendo y cerrando cada puerta: deben quedar alineadas entre sí y con el cuerpo, sin rozar ni descolgarse. Las bisagras de latón de los años 60 se pueden ajustar y engrasar, pero una puerta combada por humedad es más difícil de corregir. Compruebe también que las cerraduras conserven la llave o que el mecanismo se pueda sustituir por uno de medidas estándar.
Muchos roperos de los años 50 y 60 se desmontan en trasera, laterales, techo y puertas gracias a herrajes de unión, lo que permite pasarlos por escaleras estrechas y abarata el envío. Los roperos de los años 20, en cambio, suelen ser de cuerpo único y viajan enteros en posición vertical. En ambos casos un transportista de muebles con seguro se encarga del recorrido y, si el anuncio lo indica, del montaje en destino.