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Un perchero dorado es el recibidor resuelto en un solo gesto: recibe abrigos y bolsos y, de paso, ilumina la entrada con un brillo cálido de latón o metal dorado. En Whoppah encuentras percheros dorados de segunda mano que recorren casi un siglo de diseño, desde piezas art déco de los años 30 y ejemplares de espíritu Bauhaus hasta los diseños de Roger Feraud y Jacques Adnet, los percheros de metal y vidrio de Ghyczy y las propuestas actuales de HAY y House Doctor.
El dorado aparece sobre todo en latón macizo o metal lacado, pero también en aluminio anodizado y en combinaciones con madera, vidrio o plástico en los modelos de los años 80. Hay percheros de pie, de pared y árboles perchero con detalles de inspiración asiática que funcionan como escultura en un pasillo, y piezas mid century de los años 50 y 60 que mezclan latón y madera.
La oferta se mueve a diario porque los vendedores son particulares y profesionales del interiorismo. Cada perchero pasa por el equipo de curación de Whoppah antes de publicarse, se compra al instante o mediante oferta, y llega con envío asegurado a cualquier punto de Europa.
El latón macizo pesa, no atrae un imán y con los años desarrolla una pátina irregular que va del oro viejo al marrón; el metal dorado o lacado es más ligero, sí suele ser magnético y su color se mantiene uniforme hasta que salta la capa superficial. Los anuncios indican el material, y una foto de cerca de un desgaste resuelve la duda.
Si te gusta el aspecto envejecido, basta con un paño seco y suave; el agua y los limpiadores para metal le devolverían el brillo de nuevo, y eso no siempre se quiere. Para las piezas lacadas, un paño apenas húmedo con jabón neutro y secado inmediato. Evita siempre los productos abrasivos, que rayan el dorado.
Muchos percheros de pie se desmontan en la base y el mástil para viajar en una caja alargada; los que van de una pieza se transportan con transportista de mobiliario. En ambos casos el envío está asegurado hasta cualquier país de Europa. Los percheros de pared viajan en caja acolchada, y los ganchos se protegen uno a uno.