Pintura al óleo original Paisaje veraniego en un campo Caballos junto al río
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La pintura al óleo sobre cartón titulada “Caballos junto al río” captura una escena pastoral serena pero vibrante, donde la belleza de la naturaleza y el ritmo pausado de la vida rural se unen en una sinfonía de colores y pinceladas. A primera vista, el espectador se siente atraído por una vasta extensión de campo dominada por una vegetación exuberante, los brillantes reflejos del agua y la presencia apacible de caballos pastando a la orilla del río. La composición transmite intimidad y grandeza, combinando detalles minuciosos con una sensación de paisaje que parece extenderse infinitamente bajo el inmenso cielo. En primer plano, altos y esbeltos árboles se alzan orgullosos, con sus troncos pintados en tonos tierra de marrón rojizo y su follaje en ricos verdes con múltiples capas. Las ramas se extienden hacia arriba, dividiendo el lienzo verticalmente y enmarcando simultáneamente la vista más amplia que se extiende más allá. Estos árboles actúan como centinelas, su altura y verticalidad enfatizan la inmensidad de las llanuras que se extienden tras ellos. En sus raíces, la vegetación verde moteada se entremezcla con tonos terrosos, sugiriendo hierba silvestre y sotobosque que crece a lo largo de las riberas del río. La pincelada es enérgica y densa, con trazos audaces que resaltan la textura del entorno natural. Más allá de este marco frondoso, el paisaje se abre hacia un río tranquilo que serpentea a través del prado, cuyas aguas están pintadas en tonos fríos de aguamarina, turquesa y azules suaves que reflejan el cielo. El río no es turbulento, sino tranquilo, su superficie interrumpida solo por los caballos que pastan cerca de su orilla. Estos animales, pintados en tonos marrones terrosos y más profundos, encarnan la armonía pacífica entre los seres vivos y su entorno. Sus posturas —cabezas inclinadas para pastar o beber— comunican una sensación de completa tranquilidad, como si el tiempo mismo se hubiera ralentizado en su silenciosa presencia. Los caballos sirven como puntos focales y símbolos de sencillez rústica, anclando el paisaje en una realidad vivida. El plano medio estalla en color y luz. Extensas praderas onduladas se extienden hasta el horizonte, teñidas de verdes intensos, amarillos dorados y ocres que evocan campos bañados por la luz del sol veraniego. Los árboles se agrupan a intervalos, con un follaje trazado con pinceladas rápidas y texturizadas que dan la impresión de densidad sin sobrecargar la escena con detalles. Este juego de espacios abiertos y densos grupos transmite un ritmo natural, reflejando el fluir del río que serpentea por el paisaje.
Especificaciones
CondiciónExcelenteColoresAzul, VerdeMaterialOtrosNúmero de artículos1Primer propietarioSíOrientaciónPaisajeTamaño del artePequeñoAltura29 cmAnchura39 cm